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5.2 ¿Futuro?

jueves, 2 de abril de 2009

 

5. 2 ¿Futuro?

-Soy tu misma Reenesme.

Su contestación me helo la sangre. Los pelos de mi nuca se erizaron. La mire fijamente, sin perderme en sus pupilas negras. Los músculos de sus mejillas se tensaron y una fina sonrisa descubrió unos colmillos manchados de sangre.

- Ella estaba deliciosa… ¿No crees? – me dijo aquella voz pausadamente, mientras se lamía la sangre de las comisuras de los labios.

- ¿No! –grite fuera de si, sin poder evitarlo un impulso me llevo a coger lo primero que tuve cerca de mi mano y lanzarlo con todas mis fuerzas al espejo.

Este se desquebrajo en mil pedazos. Y aquella “ilusión” desapareció entre el propio eco de sus carcajadas. ¿Qué había pasado allí? ¿Quién era ella? Me negué a pensar que era mi “yo vampiro”… ¡Kahiel! ¿Seguro que había sido ella! ¿Verdad? Me lleve las manos a la cabeza y me derrumbe en el suelo del baño. ¡Había sido ella! ¡Tenia que ser ella! Me estaba volviendo loca… Pero a pesar de mi empeño en culpar a Kahiel de aquella “visión” una parte de mi… no llegaba a aceptarlo… y si… 

-¡No!- me dije a mi misma- no puede ser… solo estoy confusa…

Me sorprendí hablando y contestándome a mi misma. Como pude me levante del suelo. Aun me temblaban las rodillas. Me apoye en el lavabo y conseguí mojarme la cara con agua helada. Estaba rodeada por los pedazos de aquel maldito espejo. Con mucho cuidado salí del baño.
Me vestí como pude mientras mi cabeza aun vagaba sobre lo sucedido. Y si… esa maldita pregunta rebotaba de una lado a otro de mi cabeza… ¿Y si ese reflejo en realidad si soy yo misma? ¡No! ¡Me niego a pensar eso! Pero cada vez que recordaba aquella frase expulsada sin sentimientos de aquella boca manchada de sangre… le daba cada vez mas sentido a mi teoría… “Ella estaba deliciosa… ¿No crees?”… ¿Ella? ¿Ella! La única que se me paso por la mente fue… no… no puede ser ella… ¿Leah? Era la única que… por descarte era… ¡Ella! Era la única a la que… yo podría… hacerle algo malo… ¡Basta! Me grite a mi misma. ¡Ella es la madre del hijo de Jake! ¡Yo nunca le haría daño a la…! Fue entonces cuando me di cuenta de todo. Pero antes de poder llegar a una conclusión mas clara un olor a sangre me sorprendió como una bofetada.

-¿Jake? – pregunte en voz alta.

Salí corriendo de la habitación siguiendo aquel olor. No tarde mucho en llegar a la puerta del hotel. Allí estaba Emmet cargando con Jake a sus hombros. Un reguero de sangre parecía seguirles. Desconsolada me detuve en la puerta, como petrificada. Mis ojos analizaron la situación lo más rápido que pudieron. Pero antes de que encontrase una explicación a todo eso… recibí un golpe seco que casi me tira al suelo.

-¡Aparta! ¡Estas en el medio! ¡Si no vas hacer nada deja que otros lo hagan! – me grito furiosa una silueta.

Cuando pude recuperarme del shock varios minutos después me encontré sola en aquel porche del hotel.

-¡Jake! –Salí corriendo de allí en su busca.

Todos se encontraban en nuestra habitación. Lo rodeaban. El tendido sobre la cama mientras el abuelo le examinaba el brazo y Emmet intentaba explicarles a todos lo ocurrido. Examinando la escena desde el umbral de la puerta pude ver como Leah, arrodillada a su lado, le agarraba la mano libre con fervor. ¡Fue esa silueta la que me empujo en la entrada! Recordé al instante, y un delicioso sabor a pino, sal y algo indescriptible acudió a mi boca. Mi saliva no me daba tregua. Tragaba cada vez con mas rapidez pero eso no impedía que volviese acudir a mi boca con la misma facilidad que yo la hacia desaparecer de ella. Sangre. Deliciosa sangre era lo que palpitaba por sus venas. Caliente, se deslizaba por ellas. No hablo de la sangre derramada por Jake. Mi atención no se centraba en el. 
Sino en Leah. 
Desde que aquel niño… crecía dentro de ella me resultaba cada vez más difícil estar a su lado. Al principio creí que estaba celosa… pero lo que no me pude llegar a imaginar… es que sentiría esa sensación… aquel ansia por… acabar con su vida.

Desaparecí entre la oscuridad del pasillo. Podía escuchar como Jake se despertaba y preguntaba por mí. Pero también pude escuchar como Leah le pedía que me ignorase y se recuperase. Aquello me enfureció. Y la silueta de Kahiel apareció delante de mí en aquel pasillo.

La luna dibujaba cada mechón de su larga melena rizada. Su cuerpo, aun con formas de niña me aterrorizaba aun más cada vez que la veía.

-¿Sabes lo que esto significa verdad? –pregunto aquella niña con su peculiar voz tintineante y molesta.

-Falta poco… ¿verdad?-le pregunte levantando la cabeza y mirándola a los ojos. Aquello le sorprendió. Lo se, lo pude ver en sus ojos verdes. Su sonrisa ilumino el pasillo. 

-Debo irme, ya falta menos hermanita –rió tímidamente y desapareció.

Me quede sola en aquel lúgubre pasillo. O eso era lo que yo pensaba.

O_o_kristy_o_O

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